Un año sin fumar


¡Felicidades al delantero del equipo!!

Tranquilación

tabacoMe llamaban “el Chime”. Tenía veinte años y jugaba de delantero. Me fumaba uno justo antes de salir a calentar –había otros peores, que fumaban mientras corrían la banda– y otro nada más terminar el encuentro, con los pulmones bien abiertos, tanto que hasta dolía respirar. “Chime” venía de chimenea, claro, por todo el humo que exhalaba.

¿Quién me iba a decir a mí que podría dejarlo? No habría apostado ni un duro (que viene a ser un céntimo de euro) por mí. Yo no sabía esperar a alguien sin fumar ni hablar por teléfono sin fumar ni leer sin fumar ni tomar café sin fumar ni salir por la noche sin fumar ni ir conduciendo sin fumar ni ponga-usted-lo-que-quiera sin fumar…

Si me faltaba tabaco a las tres de la mañana y no podía dormir justamente por eso, a pesar de la pereza, me vestía y salía a comprar…

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