¿Cómo hablar?


Si cada parte de mi mente es un grito desesperado de auxilio. Si la luz del flexo deslumbra las ideas que no he sido capaz de escribir en el papel al que ilumina. Si mi cabeza rebota y vibra pegada al cristal del autobús pidiendo un agujero por el que sacar despedidos los pensamientos de hartazgo. Si sólo puedo verte en esa foto redondeada que acompaña nuestra conversación virtual. Si no existe el momento en el que me sienta ser, el momento en el que me sienta humano. Si cada fecha que avanza es un día más en el que no nos hemos acercado más allá del buenos días.